martes, 10 de mayo de 2011

OSAMA

¿Dios mío, quién mata más,

El que provoca la guerra

O el que defiende la paz?

¿No es el primero quizás,

Que en doble crimen aberra,

Porque mata a quien le adversa

Para su causa lograr,

Y de esa forma perversa

También le obliga a matar?

¡Y así de la paz en pos

Se mata en nombre de Dios,

De la patria y la conquista,

Y no se acaba la lista

Que suma un mundo feroz!

PANTANO


De los cuerpos amarrados a su cruz

Se escapan los espíritus cautivos

En busca de la magia y de la luz

Y es por eso que están siempre fugitivos


No sabemos, al final , a quién amamos;

Si a aquél que en sus redes nos atrapa

Y nunca de sus manos escapamos,

o aquél que en las nuestras atrapamos

y un día sin querer se nos escapa

haciéndonos llorar lo que ignoramos…


El hombre es mariposa y es gusano

Que nunca con nada se conforma

Y es por eso que el amor es un pantano

Del polvo de estrellas que nos forma


Valencia, 1987

CRISTO


Al fin todos somos Cristo

Y llevamos sin ser vistos

El peso de alguna cruz


Transitamos un calvario…

Nos crucifican a diario

¡Y al fin hallamos la luz!


Valencia, 1985

TU RECUERDO


Como un animal herido

Que allá en el fondo del alma,

Me está acechando, escondido,

¡Hoy de pronto me ha saltado

Tu recuerdo y me ha mordido,

Desgarrándome la calma!


Caracas, 1957

TUS OJOS


Son unos ojos apasionados

Cuyo color es indefinido,

Son atrevidos, son descarados

Y a veces miran adormecidos,

Como perdidos, como hechizados…


Son unos ojos color de palma,

Que son a veces lagos en calma

O nubarrones densos y grises,

¡Son unos ojos con los que dices

Los sentimientos que hay en tu alma!


Caracas, 1957

VEJEZ?


Porque mi alma es una llama,

Mi cuerpo es humo y ceniza…

Y mientras él sintetiza

La nada que lo amalgama,

¡ella sufre, goza y ama,

Con la brasa que la atiza!

lunes, 2 de mayo de 2011

ARMANDO


¡Solo somos hojas en el viento,

Suspendidas en la vasta inmensidad…!

Me embarga por ti un dulce sentimiento

Que me trae tu sonrisa y tu bondad…


Que me trae un recuerdo placentero

De una sólida y carísima amistad,

De ensueños y de amor primero,

Y aquella juvenil ingenuidad…


¡Un tiempo de dioses que cayeron

Y hoy solo son escombros y ruindad,

Que estorban el paso del viajero!


¡Y nosotros hojas del sendero!

¿Y qué importa esa triste brevedad,

Si ya hay árboles nuevos que nacieron?


A mi amigo


Valencia, 13-4-11


María E. Casterá