lunes, 2 de mayo de 2011

ARMANDO


¡Solo somos hojas en el viento,

Suspendidas en la vasta inmensidad…!

Me embarga por ti un dulce sentimiento

Que me trae tu sonrisa y tu bondad…


Que me trae un recuerdo placentero

De una sólida y carísima amistad,

De ensueños y de amor primero,

Y aquella juvenil ingenuidad…


¡Un tiempo de dioses que cayeron

Y hoy solo son escombros y ruindad,

Que estorban el paso del viajero!


¡Y nosotros hojas del sendero!

¿Y qué importa esa triste brevedad,

Si ya hay árboles nuevos que nacieron?


A mi amigo


Valencia, 13-4-11


María E. Casterá

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